Hábitos de vida sedentarios en la edad adulta aumentan el riesgo de desarrollar fragilidad en la vejez

18 Julio 2016

IX Curso de Formación Dr. Salgado Alba sobre Fragilidad desde hoy hasta el sábado en San Lorenzo del Escorial.

  • Ejercicio, nutrición y vida social activa, pilares de la intervención geriátrica para tratar la fragilidad y evitar la futura dependencia.
  • Un 10% de la población mayor de 65 años presenta fragilidad. A partir de los 80 años, la cifra supera el 30%.
  • SEMEG apuesta por la creación de centros de investigación clínica en el anciano y redes de investigación dedicadas al tratamiento de la fragilidad en el envejecimiento.

Llevar una vida sedentaria a partir de los 50 años aumenta significativamente el riesgo de desarrollar fragilidad en la vejez. Por este motivo, los geriatras recomiendan mantener una vida activa que incluya actividad física regular, una dieta equilibrada y un entorno social favorable que ayudarán a evitar la dependencia en el futuro.

“El gran interés que ha despertado la fragilidad en los últimos años tiene mucho que ver con una característica de la que carece la discapacidad: es potencialmente reversible y remediable en la mayoría de los casos, explica el doctor Leoca dio Rodríguez Mañas, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe y ex presidente de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG).

La mejor manera de tratarlo y evitarlo es manteniendo una vida activa. A día de hoy, ninguna me dida farmacológica ha demostrado beneficios en la prevención de este síndrome”.

La fragilidad es un síndrome geriátrico independiente que sufren sobre todo las personas mayores y que se caracteriza por la pérdida de peso, la pobre actividad física, el cansancio y la marcha ralentizada.

La fragilidad es invalidante, puede provocar caídas y problemas de salud graves que deriven en ingresos y reingresos, e impide desarrollar tareas tan cotidianas como ducharse o vestirse. Además, es un importante predictor de eventos adversos de salud: mayor discapacidad, hospitalización, institucionalización o muerte.

Para profundizar en este tema, la SEMEG, en colaboración con Novartis, celebra desde hoy hasta el sábado la novena edición de los Cursos de Formación Dr. Salgado Alba que bajo el título Fragilidad forma a más de una treintena de residentes de la especialidad de Geriatría en epidemiología, fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de la fragilidad por la alta prevalencia que se está observando en los últimos años.

No todas las personas llegan a la tercera edad en las mismas condiciones físicas y cognitivas, y de ahí parte el concepto de fragilidad.

Según comenta la doctora Marta Castro, geriatra del Hospital Universitario de Getafe y coordinadora del curso, “un 10% de la población mayor de 65 años presenta fragilidad, a lo que hay que añadir un 45% de pre-frágiles. Aeste colectivo no se le puede poner una edad, porque uno puede ser frágil a lo s 65 años o llegar hasta los 90 sin serlo. Lo que sí sabemos es que la prevalencia de la fragilidad aumenta con la edad, especialmente a partir de los 75 años, y llegando al 30% - 35% en los mayores de 80 años”, subraya.

Desarrollo y diagnóstico

Su desarrollo depende de la interacción de los factores asociados al puro proceso de envejecimiento y que condiciona una pérdida de la reserva funcional. Si a esto sumamos enfermedades o condiciones crónicas, se acelera o desencadena una mayor disminución de dicha reserva y, en consecuencia, se facilita la aparición de la fragilidad.

En relación al diagnóstico la doctora Castro advierte que es relativamente sencillo. “Los criterios empleados provienen fundamentalmente del «Cardiovascular Health Study» aun que se usan otras pruebas que, si bien no miden directamente la fragilidad, evalúan condiciones que pueden considerarse cercanas a ella. Destacan el «Short Physical Performance Battery (SPPB) » que consta de 3 test: equilibrio, velocidad de la marcha y levantarse y sentarse en una silla 5 veces 1; o la medida de la Velocidad de la Marcha únicamente. En España estamos trabajando en la “Escala del Rasgo de Fragilidad”, centrada en el aspecto biológico de este síndrome. Esta nueva escala de medición, con seis dominios (balance en ergético, nutrición, pérdida de energía, actividad, fuerza, lentitud, Sistema Nervioso Central y Sistema Vascular) presenta algunas ventajas con respecto a las medida s anteriores por que permite detectar pequeños cambios en el estado de fragilidad en el anciano con el paso del tiempo”, aclara la doctora.

La Unión Europea anunció el año pasado una convocatoria para que grupos de investigación europeos plantearan ensayos clínicos dedicados específicamente al tratamiento de la fragilidad en el envejecimiento. Algunas compañías farmacéuticas están desarrollando secciones de negocio dedicadas casi monográficamente a este asunto. Desde SEMEG apuestan diariamente por la formación en este campo así como por el fomento de centros de investigación clínica en el anciano y creación de redes de investigación.“

"Una cultura de la sociedad moderna, no enfocada a paliar las consecuencias del paso de los años, sino a promover un envejecimiento saludable y la educación integral de todos sus componentes contribuiría a no medicalizar tanto esta etapa de la vida, que puede ser de disfrute y satisfacción”, concluye el doctor Rodríguez Mañas.

 



Este proyecto se basa en la idea de que la salud en las personas mayores debe medirse en términos de su funcionalidad, y no como una enfermedad que determine la esperanza de vida, la calidad de vida, y los recursos o apoyos que necesita cada persona. El objetivo es mantener un nivel de funcionalidad que supere el más alto grado de autonomía posible en cada caso.

Ver proyecto ViviFrail

La Sociedad Española de Medicina Geriátrica tiene carácter privado y carece de fines lucrativos. Entre sus objetivos están la promoción del estudio y desarrollo de la Geriatría.

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