Geriatría. Los orígenes de una especialidad reclamada y necesaria

16 Junio 2021

Marjory Warren, la primera geriatra, la doctora que defendió un cuidado integral y especializado de las personas ancianas

Cuando Marjory Warren terminó sus estudios de medicina, dedicó un tiempo a trabajar atendiendo a personas ancianas de la zona en la que vivía y se encontró con que no había recursos médicos específicos para ellas, pero tampoco unas prácticas y conocimientos que atendiesen su salud y su dependencia respetando su dignidad. Warren sentó entonces las bases de lo que hoy es la medicina geriátrica y fue directamente responsable de que esta especialidad fuese incluida en el Sistema Nacional de Salud británico (NHS).

Warren nació en Londres el 28 de octubre de 1897. Hija de un abogado, fue la mayor de cinco hermanas, y todas ellas acudieron a una reputada escuela femenina que aún existe. Tras completar la educación secundaria realizó estudios de medicina en el Royal Free Hospital donde se especializó en cirugía.

Pacientes muy diferentes en el mismo pabellón

Al completar su residencia, se hizo cargo de un edificio junto a la enfermería y llevó a cabo un recuento y clasificación de los pacientes. “En el mismo pabellón nos encontrábamos a dementes seniles, pacientes agitados y ruidosos que necesitaban camas con barrotes, pacientes con incontinencia, pacientes seniles postrados en la cama, ancianos enfermos que eran tratables, otros que se movían libremente y madres solteras con sus hijos”, explicaba Warren.

Ayudó a algunas de esas madres solteras a reincorporarse a la comunidad encontrándoles un empleo, y trasladó a otros pacientes a sus casas o a residencias gestionando esos cuidados extrahospitalarios y proporcionando los equipos apropiados. Para otros no había otra opción que permanecer ingresados, y para ellos desarrolló un sistema de clasificación que contribuía a dar a cada uno los cuidados que necesitaba. Tuvo un éxito notable en la rehabilitación de pacientes que habían sufrido un ictus, y mejoró los pabellones en los que se encontraban los pacientes, mejorando el estado de ánimo de éstos y de sus cuidadores.

La geriatría, una especialidad médica propia

Publicó varias investigaciones en las que defendía la creación de la especialidad médica de geriatría, la creación de unidades de geriatría en los hospitales y la formación de los estudiantes de medicina para el tratamiento de los ancianos por parte de profesionales especializados e interesados en este área.

Pero no todos los médicos de la época estaban de acuerdo. Muchos no entendían la necesidad ni el valor de adaptar y proporcionar cuidados específicos para las personas más mayores, un grupo de población que había sido ignorado por la ciencia médica durante décadas. Como mujer y sin una formación médica básica, a menudo Warren tuvo que insistir y pelear para ser escuchada. En ese momento a los geriatras se les consideraba especialistas de segunda, a sus pacientes de tercera y las instalaciones para ellos, de cuarta categoría.

Sin embargo pronto Warren vio sus iniciativas y reivindicaciones ampliamente validadas. Con el progresivo envejecimiento de la población y la amenaza que eso podía terminar suponiendo para los recursos del sistema público de salud, el cuidado de las personas de más edad se convirtió en un tema de interés para el gobierno británico y puso en valor los conocimientos de quienes se habían especializado en este área. En 1950 la geriatría se reconoció como especialidad dentro del NHS y Warren pasó a convertirse en una experta en geriatría a nivel mundial.

Antes, en 1947, Warren cofundó la Sociedad Médica para el Cuidado de los Mayores, que con el tiempo se convertiría en la Sociedad Británica de Geriatría. Desde esta organización, promovía la necesidad de un enfoque multidisciplinar en el cuidado de las personas ancianas, de mantener y favorecer su movilidad desde el principio y en involucrarse activamente en sus actividades cotidianas, de forma que se atendiesen también sus problemas sociales y funcionales, y no solamente los médicos. Ella y sus colegas fueron los primeros en promover que las admisiones en residencias y asilos fuesen resultado de una evaluación médica geriátrica, algo que no ocurrió en su tiempo de vida (eran los gobiernos locales quienes tomaban la decisión) esto es ahora el procedimiento habitual en Reino Unido.

Las necesidades de los ancianos: entre la enfermedad y la dependencia

“Las necesidades de los ancianos habitualmente se encuentran entre dos mundos, el de alguien que no está tan enfermo como para ingresar en un hospital pero sí demasiado impedido o frágil como para vivir en su casa”, pensaba Warren, y por eso enunció los siguientes objetivos para aquellos profesionales de la geriatría, que son los principios de la geriatría moderna: “a) Prevenir la enfermedad siempre que sea posible; b) Reducir las discapacidades físicas y médicas todo lo posible; c) Obtener y mantener la máxima independencia; d) Enseñar al paciente a adecuarse de forma inteligente a esa discapacidad residual”.

Warren fue una mujer entusiasta y exigente en sus responsabilidades. Como jefa de un equipo médico, esperaba un trabajo de calidad de todo su equipo, pero su propio nivel de entrega aseguraba que los que estaban a sus órdenes sentían por ella afecto y un gran respeto profesional. Además del campo de la geriatría, sentía un vivo interés por el campo de la enfermería y la formación de las enfermeras, y trabajó también como examinadora del Consejo General de Enfermería. Era además miembro de la Federación de Asociaciones de Mujeres Médicas, de la que fue elegida presidenta poco tiempo antes de su muerte.

Warren falleció el 5 de septiembre de 1960 en un hospital francés tras sufrir un grave accidente de tráfico de camino a una conferencia que impartiría en Alemania.

Autora: Rocío P. Benavente (@galatea128) es periodista.

Más info: British Geriatrics Society

 

 



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